Las organizaciones ecologistas piden al Gobierno que incorpore la sostenibilidad en sus políticas

A falta de 300 días para el final de la legislatura, si no hay elecciones anticipadas, Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF presentan una pormenorizada evaluación de la política ambiental del Gobierno. El informe muestra cómo la sostenibilidad no está dentro de la agenda gubernamental.

Desde el año 2004 las organizaciones ecologistas Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, Seo/Birdlife y WWF han publicado diferentes documentos con propuestas al Gobierno para avanzar en la política medioambiental o evaluar el cumplimiento de los compromisos adquiridos en diferentes políticas relacionadas con la sostenibilidad.

El presente documento de seguimiento y evaluación se presenta a pocos meses del fin de una legislatura en la que las políticas ambientales han pasado a un segundo plano y donde se ha producido una pérdida de liderazgo evidente en materia de sostenibilidad. Las organizaciones ecologistas esperan que esta valoración sirva para animar al Gobierno a romper la inercia y a recuperar el tiempo perdido, dando un giro a sus políticas más insostenibles y aprobando la normativa que permita visualizar estos cambios.

Aunque no hay avances relevantes hacia la sostenibilidad, las organizaciones firmantes destacan, al menos, el clima de diálogo recuperado por el nuevo equipo del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino en los últimos meses.

Los cinco grupos ecologistas de ámbito estatal hacen una valoración sectorial que resumen de la siguiente manera:

Biodiversidad: la conservación en tramitación.
Pesca: sin cambio de rumbo.
Costas: mejora la participación, pero poca acción.
Agua: sigue la vieja cultura del agua.
Agricultura y desarrollo rural: cambio de discurso, mismas políticas.
Cambio climático: contradicción entre el discurso y la práctica.
Energía: la revolución que no llega.
Transporte: líderes en despilfarro y destrucción.
Calidad del aire: la mayoría respira aire contaminado.
Residuos: poco compromiso con la reducción y el reciclado.
Contaminación química: España mira para otro lado.
Economía: partidas ambientales cada vez más irrisorias.

Además, el informe recoge el seguimiento de varios proyectos emblemáticos por sus impactos ambientales y sociales como la Refinería del Grupo Balboa (Extremadura), el Dragado del Guadalquivir (Andalucía), el embalse de Biscarrués (Aragón), el hotel Algarrobico (Andalucía), la estación de esquí de San Glorio (Castilla León), el puerto de Granadilla (Canarias) o el polígono industrial de Las Aletas (Andalucía). Todos ellos en marcha y, por lo tanto, ahondando en la crisis ambiental imperante.

Los vehículos eléctricos con baterías de litio no emiten CO2 ni dañan el medio ambiente, siempre que la electricidad provenga de energías renovables, como la eólica, la energía solar fotovoltaica y la termosolar. Los aerogeneradores podrán suministrar la electricidad al vehículo eléctrico, que en un futuro servirán también para almacenar y regular la electricidad intermitente del sector eólico.

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