Slim Eco, el catamarán ecológico hecho en España

Con una capacidad para 150 personas, una longitud de 78 metros y una anchura de 10,5 metros, el Slim Eco puede navegar a ocho nudos de velocidad y va dirigido principalmente al turismo.

El catamarán es un 50 por ciento más ligero y su arrastre es un 20 por ciento inferior al de los modelos convencionales. Esto se debe a su diseño hidrodinámico y a la innovadora construcción del casco. Las partes de babor y estribor se hicieron por separado y luego se unieron mediante un sistema de infusión al vacío. Como la embarcación es tan ligera e hidrodinámica, puede utilizar motores menos potentes.

El sistema utiliza dos motores eléctricos conectados a múltiples fuentes de energía: un generador diesel y un conjunto de 90 baterías de plomo. Las baterías se cargan conectándolas al generador o a las dos turbinas de viento y a los 40 paneles solares en la cubierta del barco.

Todos los elementos que intervienen en el sistema de abastecimiento energético de la embarcación están controlados por un sistema de gestión electrónica centralizada. Dicho sistema, al igual que los instrumentos de navegación, se alimenta con una batería de plomo y una pila de hidrógeno 2 kilovatios.

Con este sistema de propulsión, el Slim Eco puede navegar de forma continua durante cuatro horas a seis o siete nudos. El motor y las baterías se pueden recargar en una hora y media.

El proceso completo de diseño, ingeniería y construcción del Slim Eco ha tenido lugar en España. Desarrollado por el constructor de barcos Drassanes Dalmau, el catamarán ecológico ha sido posible gracias al apoyo financiero del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), que depende del Ministerio de Ciencia e Innovación español.

Un equipo de ingenieros de la Escuela de Ingenieros Industriales de Barcelona y la Facultad de Náutica de la UPC de Barcelona ayudó a diseñar el catamarán.

Jordi Llorca, del Instituto de Técnicas Energéticas (INTE), y los profesores Ricard Bosch y Víctor Fuses del Departamento de Ingeniería Eléctrica, han diseñado el sistema de propulsión, con la asistencia de la estudiante de doctorado Oriol Gallemis.

Los vehículos eléctricos con baterías de litio no emiten CO2 ni dañan el medio ambiente, siempre que la electricidad provenga de energías renovables, como la eólica, la energía solar fotovoltaica y la termosolar. Los aerogeneradores podrán suministrar la electricidad al vehículo eléctrico, que en un futuro servirán también para almacenar y regular la electricidad intermitente del sector eólico.

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