Hidrógeno verde, promesas y desafíos

El Hidrógeno Verde para reemplazar las fuentes de energía no renovables en el corto, mediano y largo plazo aún tiene grandes desafíos por superar.
A pesar del potencial de H2 Verde para reemplazar fuentes de energía no renovables en el corto, mediano y largo plazo, existen problemas que aún deben superarse para la aplicación de la tecnología H2 Verde.
Precio

Cuanto más barata sea la energía utilizada para generar hidrógeno verde, más viable será ampliar la cadena productiva. Las inversiones para aumentar la escala y la eficiencia en la producción de energía eólica y solar se están dirigiendo hacia las regiones del planeta con mayor potencial.

En este contexto se destacan China, Mongolia, Australia, Marruecos y Chile. En este último, se construirá una planta comercial integrada para la producción a escala industrial de combustible climáticamente neutro (e-fuel), a partir de la combinación de hidrógeno producido a partir de energía eólica y CO2 capturado del aire. Denominado “Haru Oni”, el proyecto recibirá inversiones del gobierno federal alemán del orden de los 8,23 millones de euros y cuenta con varios socios internacionales.

Actualmente, el hidrógeno verde es dos o tres veces más caro que el hidrógeno azul. Se estima que los costos de producción de hidrógeno verde podrían caer un 62% para 2030, a algo cercano a una meseta de entre US$ 1,4 y US$ 2,3 por kilogramo. Si eso sucede, la paridad entre el costo del hidrógeno verde y el hidrógeno gris podría ocurrir entre 2028 y 2034, con proyecciones por debajo de $ 1 por kilogramo en 2040.
Distribución y almacenamiento

El hidrógeno verde es una alternativa ventajosa y segura para almacenar cantidades excedentes de energía eólica y solar. Basta dirigir lo que queda para realizar la electrólisis, generar gas hidrógeno y almacenarlo. Cabe señalar que el hidrógeno también puede generarse mediante otros procesos, como el reformado y la gasificación de la biomasa. Además de evitar el desperdicio de energía limpia, esta conversión es una forma de mantener la regularidad en el suministro de dos tipos de energía, cuya capacidad productiva fluctúa de acuerdo con los cambios en el medio ambiente.

Existen desafíos en relación con el almacenamiento de hidrógeno en tanques debido a su alta volatilidad e inflamabilidad, pero también existen opciones más seguras para mantenerlo almacenado, como licuarlo, diluirlo en gas natural o incluso agregarlo a amoníaco, en este caso caso, se puede extraer del amoníaco en el destino final.

Los gasoductos de gas natural ya instalados pueden transportar hidrógeno diluido (20% H2 y el resto gas natural) a distancias que pueden superar los 5.000 km. El potencial de transmisión de energía en estos gasoductos es diez veces mayor que el de una línea eléctrica ya un octavo del costo.
Transporte

El sector del transporte genera el 24% de las emisiones globales de CO2 debido a la quema de combustibles fósiles como la gasolina y el diesel. De esta cantidad, 3/4 son emitidos por automóviles, camiones, autobuses y motocicletas. Por ello, más de 20 países están trabajando para que las ventas de vehículos contaminantes sean cero para 2035.

El objetivo de la industria automotriz mundial es tener 4,5 millones de vehículos limpios que funcionan con baterías para 2030, con China, Japón y Corea del Sur a la cabeza. Al mismo tiempo, se están haciendo planes para construir 10.500 estaciones de servicio de hidrógeno para esta nueva flota.

En el transporte naval, el amoníaco verde, sintetizado a partir de hidrógeno verde, puede impulsar buques de carga, siendo la forma más rentable de descarbonizar el tráfico de contenedores para 2030.

Para el sector de la aviación, el desafío es desarrollar tecnología capaz de propulsar aviones pequeños a grandes con hidrógeno líquido. Otra opción es sustituir el queroseno de aviación por combustibles sintéticos, basados ??en hidrógeno verde, que emiten menos carbono.