Paul Gipe defiende la eólica y critica la moratoria de las energías renovables

La decisión del Gobierno central de suprimir las primas para la generación de energías renovables no ha gustado al sector, que clama contra la paralización de una actividad generadora de riqueza en España y, especialmente, en Galicia. Tampoco la apoya el experto mundial en energía renovable Paul Gipe, que tacha la decisión de "insensatez". Gipe apuesta por elevar el precio de la electricidad a los consumidores para impedir que ésta se malgaste.

–¿Qué le parece la decisión del Gobierno español de eliminar las primas a las energías renovables?

–Es muestra de una insensatez y pobreza política. Como ya hemos demostrado nosotros, al igual que otros mucho expertos, el grueso del déficit energético no se debe a las energías renovables sino a las fósiles. Mientras España continúe importando combustibles fósiles y no cobre el precio completo por el costo de los mismos sólo aumentará la deuda de manera progresiva. Simplemente seguirá subiendo.

–¿Y cuál es la alternativa para frenar la deuda?

La única solución es reducir la cantidad de combustibles fósiles que importa España, y el único modo de hacerlo es con las energías renovables. Por tanto, y muy al contrario, España no debería cortar las primas, tendría que aumentarlas.

–¿Las energías renovables deben sostenerse con ayudas públicas? O, en cualquier caso, ¿las primas son ayudas públicas?

– Las primas a las renovables no son una ayuda pública. El programa español para las renovables es único, y cualquier déficit entre el coste de las renovables y lo que los que imputa a los consumidores particulares se paga mediante impuestos, que vuelven a recaer en los ciudadanos. Esto es una aberración que debería corregirse. Las primas pagan por la generación eléctrica de acuerdo con el tamaño de la planta que usa esa tecnología. Esto es algo común en la industria de servicios públicos. La energía hidroeléctrica paga un precio, el gas natural otro, y así sucesivamente. No hay diferencia alguna con las renovables.

– Las primas por generación han sido una constante en los últimos años, pero es la primera vez que se suprimen. En un contexto de fuerte crisis se entiende que son ayudas propiamente dichas…

Las primas por generación energética son el resultado de una política pública o de Estado, que permite a los propietarios la construcción de proyectos y vender después esa energía. Eso no es una ayuda de Estado. Además, las primas abren el mercado a nuevos actores y a tecnología nueva. Los días en que las empresas públicas eran las únicas que podían generar electricidad se han terminado.

– Galicia es una potencia española en energía eólica. Sin embargo, y a causa de la suspensión de las primas y de la paralización de la acción normativa de la Xunta, el sector afronta muchos problemas. ¿Es posible, en este contexto de crisis y de falta de financiación, acometer proyectos tan costosos?

–En Galicia y otros lugares de España se ha subvencionado la ubicación de las industrias en sus territorios. Es muy distinto que pagar un precio justo por la electricidad generada. No puede construirse ninguna planta en cualquier parte del mundo sin un claro acuerdo o contrato para vender la electricidad a la red. La supresión del programa de tarifas de distribución impide la venta de electricidad de las empresas a la red. Este es el problema.

–¿Por qué España arrastra un déficit energético tan grande? Según el cálculo del Gobierno supera los 20.000 millones de euros. La aspiración es dejarlo en unos 3.000 millones en pocos meses, de ahí la última subida del precio de la luz.

– Su Gobierno ha subvencionado a los consumidores el precio de la energía. Esto es un trágico error hecho por razones políticas, para ganarse el favor de los votantes. No es sólo un problema de España… Ontario, en Canadá, lo ha hecho con cierta frecuencia. Y es una muy mala práctica.

–¿Usted vincula el déficit tarifario con el precio de la electricidad? ¿Debería subir?

Cuando subvencionas los costes de la electricidad, la gente gasta más luz. Deberíamos usar sólo la electricidad que necesitamos, no más. No deberíamos malgastarla. Al mantener los precios de la electricidad bajos de manera artificial, España ha empujado a la gente a malgastarla. Pienso que España debería repensar cómo distribuye el precio de la luz para los consumidores, la industria, los pequeños negocios y los propietarios de hogares. Todos deberían pagar por lo que realmente cuesta. Es la única manera de ser justos.

–¿Cómo cree que se debe trasladar el precio real de la electricidad a las facturas?

–Para situar el precio de la electricidad en unos valores más estables España debería pasar directamente todo el coste de la electricidad a los consumidores. Es la manera en que lo hacen la mayoría de economías desarrolladas. A mayores, el sistema eléctrico debería esta regulado por el Estado de manera que sólo se pague el coste justo y razonable. De lo contrario tendrá empresas de electricidad construyendo plantas de energía combustible fósil que ya no necesitamos. Europa se está moviendo rápidamente hacia una generación eléctrica 100% renovable. España no debería quedarse atrás.

–Ha publicado usted un estudio que concluye que el 51% de la energía renovable en Alemania está en manos de los ciudadanos. Tengo que confesarle que siento envidia…

– Pues sí, debería tener envidia. Los ciudadanos españoles están siendo defraudados por su Gobierno. Deberían existir oportunidades para todas las personas para que éstas pudieran invertir en su propia fuente de energía renovable, ya sea con paneles solares o aerogeneradores. Pero en Estados Unidos tenemos el mismo problema. Sólo el 3% de nuestra energía eólica está en manos de la gente que vive cerca de los aerogeneradores. Y es un porcentaje aún más pequeño en Canadá.

–En Galicia la mayor parte de la potencia eólica instalada está en manos de una compañía, o compañías que pertenecen al mismo grupo empresarial. ¿Esto es algo bueno?

–No. La belleza de las energías renovables es que procede generalmente de pequeñas inversiones como los paneles solares o pequeñas turbinas eólicas, que son fácilmente asequibles por particulares o colectivos reducidos. No hay ninguna razón que impida a la gente ser propietaria de las energías renovables de manera directa, no a través del Estado. Cuando los ciudadanos de una región poseen los derechos sobre la energía renovable que producen todos los beneficios que reciben en forma de venta de electricidad después se canalizan a la economía local. La propiedad local de la energía renovable haría a España más fuerte económicamente, y menos dependiente de la importación masiva de combustibles fósiles procedentes de otros países.

www.farodevigo.es/galicia/2012/04/15/