Cuba busca potenciar uso de energía eólica

Impulso a las energías renovables, prioridad para desarrollo cubano

Los planes de desarrollo económico-sociales de Cuba impulsan la obtención de electricidad mediante fuentes renovables de energía que, para 2030, deben representar cerca de un cuarto de la matriz nacional.

 

Como reconocen las principales autoridades del país, en este empeño juega un rol fundamental la inversión extranjera directa (IED), para la cual la recientemente lanzada Cartera de Oportunidades 2018-2019 establece claras directrices.

Además de reducir los niveles de dependencia de los combustibles fósiles, cuyos precios muestra una volatilidad creciente, e introducir métodos amigables con el medio ambiente, la estrategia cubana aspira a incrementar la competitividad de la economía en su conjunto.

Así, en el último portafolio de negocios divulgado se le da especial preponderancia a la obtención de energía mediante biomasa con empleo de residuos de la caña de azúcar u otras especies forestales.

Para este caso, por ejemplo, se proyecta la instalación de 755 megawatt (MW) a través de 19 bioeléctricas aledañas a centrales azucareros, con posibilidad de operar por más de 200 días al año.

Con una generación estimada en más de mil 900 Gigavatio-hora (GWh) por año, las plantas favorecerían que se dejen de emitir a la atmósfera aproximadamente un millón 700 mil toneladas de dióxido de carbono (CO2).

La instalación de bioeléctricas, que cuentan con los estudios en fase de oportunidad e indican su factibilidad para la inversión extranjera, empiezan a materializarse en el territorio nacional, según declaró recientemente Francisco Lleó, director general de la empresa Zerus S.A., del grupo azucarero Azcuba.

De acuerdo con el funcionario, Cuba aspira a concluir en el mediano plazo cerca de una decena de proyectos que privilegian la obtención de energía por medio de la biomasa, por sus probados beneficios económicos, medioambientales y sociales.

A la planta de 60 megawatts (MW) en construcción en el Central Ciro Redondo, en la provincia de Ciego de Ávila, Lleó agrega otras nueve bioeléctricas como en proceso de negociación o ejecución.

En la actualidad están en ejecución dos bioeléctricas de 20 MW en el central Jesús Rabí de la occidental Matanzas y otra en el complejo azucarero Héctor Rodríguez en la provincia central de Villa Clara.

Dichas plantas, ejecutadas mediante créditos gubernamentales, se suman a las negociaciones en marcha que, con esta misma modalidad de financiamiento, prevé la instalación de otras dos bioeléctricas.

Estas se ubican, según reveló el funcionario, en el central Uruguay, en la provincia de Sancti Spíritus, y en el complejo agroindustrial 30 de noviembre, de Artemisa, con un aporte estimado de 60 y 50 MW, respectivamente.

Asimismo, en fase de negociación se encuentran otras cinco plantas por la vía de la IED, cuyos aportes serán vitales en el ahorro de divisas por concepto de importación de combustibles fósiles, agregó.

Otro de los aportes en el empleo de la biomasa, llamada a ocupar el 14 por ciento de las energías renovables para 2030, estriba en la generación de empleo y en la instalación de una tecnología superior a la actualmente dispuesta para la industria azucarera cubana.

La primera de estas instalaciones, cuya terminación está prevista para mediados del año venidero, está en condiciones de suministrar la materia prima que precisa la bioeléctrica, estimada en mil 500 toneladas diarias de biomasa, declaró oportunamente el gerente de logística y comercial de la compañía constructora Biopower S.A, Armando Urquiola.

Aledaña al complejo agroindustrial Ciro Redondo, la planta representará para el país ahorros considerables si se toma en cuenta que tres toneladas de biomasa de bagazo para la conversión en electricidad le equivalen al país el costo de una tonelada de fuel oil, consideró Urquiola.

También, estimó, una vez que concluya la instalación de esta bioeléctrica se prevé la construcción de otra planta en el central azucarero Mario Muñoz, en Matanzas, de las mismas dimensiones y de similar capacidad de generación.

Si bien la proveniente de la biomasa es la preponderante entre todas las renovables, no son desdeñables los aportes que prometen ofrecer las energías eólica, fotovoltaica y aquellas que se obtengan de las hidroeléctricas y del uso del biogás.

En el caso de esta última, por ejemplo, el potencial de residuales orgánicos supera los 490 millones de metros cúbicos, provenientes de la producción animal, la industria alimentaria y los residuos sólidos urbanos.

De acuerdo con la cartera de oportunidades cubana, el aprovechamiento de estos residuales con fines energéticos constituye una oportunidad para establecer alianzas con socios extranjeros y de máxima prioridad para las autoridades del país en virtud del evitar la contaminación de ríos y cuencas hidrográficas.

Otras potencialidades presentes en el portafolio de negocios establecen que, a partir del recurso eólico disponible, la Unión Eléctrica prevé la instalación de 633 MW en 13 parques eólicos, con factores de capacidad superiores al 30 por ciento.

De acuerdo con el estudio, dicha capacidad producirá más de mil GWh/año y se evitará la emisión de más de unas 900 mil toneladas de CO2 a la atmósfera.

Además, se prevé el encadenamiento con la industria nacional para la fabricación de las torres de los aerogeneradores y otros componentes de instalación, con la consiguiente oportunidad de establecer alianzas productivas con socios extranjeros para el suministro de elementos indispensables para los parques eólicos.

El aprovechamiento de los recursos hídricos, también, promete ser de una relevancia vital para la generación energética, pues a partir de las presas ya construidas en el país y de otras fuentes acuíferas, se elaboró un programa para la construcción de 74 pequeñas centrales hidroeléctricas con más de 56 MW y una generación de 274 GWh anuales. La energía fotovoltaica, por su parte, aportaría más de mil GWh/año y evitará la emisión de más de 874 mil toneladas de CO2.

El potencial de radiación solar registrado en el país, de aproximadamente cinco kilovatios/hora (KWh) diario por metro cuadrado, favorecería la instalación, hasta el 2030, de 700 MWp (megawatt-pico) en parques solares fotovoltaicos conectados al Sistema Eléctrico Nacional.

Actualmente, Cuba dispone de cuatro parques eólicos con nueve mil 343 molinos de viento, 22 parques solares con nueve mil 476 paneles, tres mil 243 plantas de biogás, 147 instalaciones hidráulicas, 56 centrales azucareros y algo más de 30 mil calentadores solares.

En conjunto, aportan solo el 4,3 por ciento de toda la generación eléctrica en el país, cifra que deberá crecer exponencialmente en virtud de la potenciación otorgada a estas variantes energéticas en los Programa de Desarrollo Económico y Social del país a largo plazo. Con ello no solo se busca contribuir a la sustentación medioambiental, sino que se aspira a disminuir los costos de la energía que se entrega a los consumidores y reducir, de manera considerable, la dependencia de combustibles fósiles.

Ivette Fernández Sosa, PL