INAOE pronostica producción de la eólica en México

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Un proyecto que involucra inteligencia artificial, mecatrónica y robótica pretende resolver algunos de los problemas centrales en materia de generación de energías renovables en México, y proponer soluciones a varios de los retos más importantes planteados por la nueva legislación energética nacional.

El proyecto se denomina “Desarrollo de tecnología basada en inteligencia artificial y mecatrónica para integrar un parque de generación eólica a una red inteligente”, y forma parte del Centro Mexicano de Innovación en Energía Eólica (CEMIE Eólico), consorcio conformado en el marco del Fondo CONACYT-SENER de Sustentabilidad Energética (FSE).

El CEMIE Eólico está integrado por 12 proyectos estratégicos y cuenta con un total de 32 miembros entre universidades, centros de investigación y empresas que buscan crear una sinergia en favor del aprovechamiento de la energía eólica en el país, incluyendo la planeación científico-tecnológica para el conocimiento, dominio y uso de la energía eólica, así como la ejecución de proyectos estratégicos.

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El Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), centro CONACYT ubicado en Tonantzintla, Puebla, forma parte de este gran consorcio.

Al respecto, Luis Enrique Sucar Succar, investigador de dicho Instituto, explica: “El CEMIE Eólico es una especie de centro virtual para impulsar en México el desarrollo de tecnología relacionada con la energía eólica. La institución que encabeza el consorcio es el Instituto de Investigaciones Eléctricas”.

El investigador añade que el proyecto tiene tres vertientes: “Por un lado, algo muy importante en los parques eólicos es tener una idea de cuánta energía se va a generar y predecir la producción, y esto es muy variable porque depende del viento. Con técnicas computacionales y ciertos modelos se pueden hacer predicciones del viento en un parque eólico. El segundo aspecto tiene que ver más con algo que está en boga en otros países y que apenas está empezando en México, que son los mercados de energía, donde también se aplican técnicas computacionales que ayudan en la predicción, que es un componente fundamental para los agentes de mercado, ya que el que va comprar o vender energía para el día siguiente quisiera tener una idea de cómo va a estar el precio. Y la tercera vertiente, un poco separada, es el aspecto de mecatrónica y robótica, que trata de explorar en dónde podrían aplicarse estas cuestiones en parques eólicos”.

Los mercados de energía funcionan de manera similar a los mercados financieros y a la bolsa, explica a su vez Enrique Muñoz de Cote, investigador del INAOE: “Un mercado se crea cuando existen dos fuerzas opositoras (oferta y demanda), integradas por usuarios que requieren energía y usuarios que producen energía. El mercado es simplemente la plataforma donde se hacen las transacciones. Hay diferentes modalidades de mercados de energía”.

Muñoz de Cote subraya que actualmente en México no hay un mercado de energía, sólo el monopolio de la CFE, que establece las tarifas. Con la nueva legislación energética surgirán nuevos jugadores que llegarán a vender, producir y consumir, y agentes, o “brokers”, que funcionarán como intermediarios en la compra-venta, dando paso a un verdadero mercado con competencia.

“Y aquí entra la computación. Habrá muchas transacciones, se realizarán incluso por milisegundos, y no será posible analizar estos datos a mano. Así que por medio de técnicas de inteligencia artificial buscaremos cuáles son las mejores transacciones, en qué tipo de mercados y a qué precios, para optimizar las transacciones”, dice.

Subraya asimismo que la predicción, el análisis y las operaciones de mercado son temas matemáticos, “sin embargo las soluciones provienen de  supercomputadoras, por eso la solución recae en el área de ciencias computacionales”.

Para el Sucar Succar el proyecto del INAOE en el CEMIE Eólico tendrá gran impacto en una de las áreas de desarrollo prioritarias a nivel mundial: “Estamos hablando de energía limpia, que no contamina y no contribuye al calentamiento global. México es un país con un alto potencial en este sentido y, a pesar de que esto es relativamente nuevo aquí, los aerogeneradores instalados en el país ya producen el doble de energía que la planta de Laguna Verde. No es despreciable”.

A su vez, Muñoz resalta que el Istmo de Tehuantepec tiene características únicas en el mundo: “Cualquiera que fabrique tecnología de aerogeneradores quisiera tener sus aerogeneradores ahí, al menos uno instalado, para hacer pruebas, porque las condiciones son especiales. Y hay gran potencial en Sonora, Baja California, Chiapas y Zacatecas”.

Finalmente, ambos investigadores coinciden en señalar que México está viviendo un momento histórico que planteará muchos retos tecnológicos, lo cual es ideal para un proyecto de estas características: “Necesitamos conocer más a fondo cuáles serán las condiciones de los  mercados de energía en México, ya está la Ley y se están definiendo los reglamentos y las reglas más específicas de cómo van a operar. Queremos seguir adecuando nuestra investigación a este nuevo contexto, a lo que será el mercado de energía en México y tener una plataforma para probar ideas y asesorar a los jugadores del mercado a través de la tecnología que desarrollemos. Hay mucho campo para hacer cosas, y esto podría crecer de formas y en direcciones inesperadas. Esta investigación es de alto impacto y con ella se podrá contribuir de muchas maneras en el tema de energías alternativas”, concluyeron.