China colabora para expandir energía eólica en norte de Argentina.

Argentina podría ser una potencia eólica

REVE

Argentina cuenta con los mejores vientos del planeta, pero no figura entre los 40 mercados más atractivos para la inversión mundial en energías renovables.

Aunque sus vientos son los más intensos y constantes a lo largo y ancho del globo, el clima actual de negocios en Argentina no favorece la llegada de capitales al segmento. Esto la coloca muy lejos de ser la potencia energética en la que podría convertirse en función de la cantidad y calidad de sus recursos eólicos.

Se destaca el crecimiento en el rubro, de naciones como Brasil y Chile, México y Perú. Argentina tiene grandes proyectos en marcha, como el caso de Genneia (ex Emgasud), que proyecta desembolsar U$S 1.000 millones para culminar nueve proyectos en desarrollo y así alcanzar los 500 megawatts (MW) de capacidad instalada, volumen suficiente para abastecer a unos 700.000 usuarios. Eso significará, por ejemplo, evitar la emisión anual de 1 millón de toneladas (Tn) de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera.

Además de generar energía eléctrica por intermedio de ocho centrales térmicas convencionales, que suman una potencia instalada de 280 MW en distintas localidades del país, la empresa maneja el Parque Eólico Rawson, en Chubut, que actualmente dispone de una capacidad de casi 80 MW (y por el que lleva invertidos unos U$S 145 millones).

En esa misma provincia, también está construyendo el mayor complejo aerogenerador a nivel local, el Parque Eólico Madryn, que alcanzará los 220 MW y representará una erogación de aproximadamente U$S 500 millones.

La empresa confirmó la realización de otros nueve proyectos que se encuentran en diversas etapas de desarrollo, cuya concreción permitirá producir 2.083 gigawatts (GW) por año y así cubrir las necesidades eléctricas de unos 700.000 hogares.

Los nuevos emprendimientos en cuestión se emplazarán en Chubut, Río Negro y el sur de Buenos Aires, donde las mediciones de vientos arrojaron resultados promisorios.

Dichas zonas presentan recursos eólicos que superan largamente el factor de carga de 45%, indicador necesario para saber cuánta energía puede obtenerse a máxima potencia en un determinado lapso.

Pero más allá de ese mega emprendimiento, lo cierto es que el mercado local se sitúa muy por debajo de los preferidos por los inversores.

Brasil, por ejemplo, el Banco Nacional de Desenvolvimiento Económico y Social (BNDES) ha anunciado un importante plan de apoyo financiero que posibilitará la concreción de nuevos e importantes proyectos solares. Así, el gigante del Mercosur se afirma como uno de los mayores mercados emergentes de las energías alternativas, junto con India, Sudáfrica y Kenia.

Chile, por su parte, continúa atrayendo capitales para la realización de iniciativas de envergadura, como la planta solar de 370 MW que será construida en Antofagasta, con un costo de más de U$S 820 millones. Asimismo, la firma alemana WPD destinará U$S 400 millones a la instalación de un parque eólico de 205 MW en suelo trasandino.