Eólica Fersa Energías Renovables incrementa su beneficio un 25%

REVE

El promotor eólico Fersa Energías Renovables ha registrado al cierre del primer semestre del año un resultado positivo de 1,1 millones de euros, un 25% más que en el mismo periodo de 2012, cuando el beneficio ascendió a 917.000 euros.

Después de la venta de Kisielice el incremento de la producción en términos comparables es del 6,1%.

Los ingresos de las operaciones se han situado en 19,8 millones de euros. Estos resultados positivos de Fersa en este primer semestre de 2013 se enmarcan en el posicionamiento internacional de la compañía y en un entorno interno condicionado por la caída de la demanda de electricidad en el mercado español, con las consecuentes restricciones en red, que han supuesto una pérdida potencial de ingresos de 980.000 euros, y las modificaciones en el marco regulatorio en España que equivalen a otra pérdida de ingresos de 566.000 euros.

El nuevo impuesto del 7% sobre la generación eléctrica a través de energías renovables ha supuesto un desembolso de 936.000 euros. Los efectos sobre los ingresos antes mencionados impactan sobre el EBITDA de la compañía, que se ha situado en 12,9 millones de euros en el periodo.

Los gastos financieros se han reducido un 20% respecto al primer semestre del año anterior, hasta 6,4 millones de euros, como consecuencia de la venta del parque de Kisielice y la reducción de la deuda corporativa, que se contrajo en un 40% (10,9 millones de euros), hasta los 16,3 millones de euros. Una política de desapalancamiento que Fersa prevé mantener hasta amortizar el primer tramo de la deuda, que supondría otros 11 millones de euros adicionales. Además de la reducción del apalancamiento, la compañía se ha fijado como prioridades el ajuste de los costes de gestión de la empresa, y la optimización de las capacidades instaladas existentes en explotación

Fersa valora positivamente la evolución de los resultados, a la vez que sigue comprometida con el desarrollo de las líneas estratégicas aprobadas por los accionistas pese al impacto que puede suponer la nueva regulación anunciada por el Gobierno a mediados de julio que todavía está en fase de desarrollo por parte del Ministerio de Industria y Energía.