La revolución de las energías renovables

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La emisión de gases que provocan el efecto invernadero como el CO2 aumenta sin cesar. Si no se toman medidas radicales, nuestros niños vivirán en un mundo cuatro grados más caliente.

En la Cumbre del Clima de Cancún, en 2010, los países adoptaron la meta de los dos grados Celsius, un acuerdo para limitar el uso de energías contaminantes y conseguir que el aumento de la temperatura en el planeta se limitara a esos dos grados, en comparación con los registros existentes de la era preindustrial. Si no se cumple esa norma, los expertos ven amenazas impredecibles para el futuro de la Tierra.

Ahora, los científicos advierten sobre el crecimiento desbocado de las emisiones de CO2, y calculan que, actualmente, las chimeneas y los tubos de escape lanzan a la atmósfera 570 mil millones de toneladas anuales de CO2, lo que lleva a pensar que, seguramente, la temperatura del planeta aumentará más de dos grados. Una solución radical sería dejar de quemar combustibles fósiles.

Hacer lo mismo con menos

Para limitar el uso de la energía fósil y, con ello, el cambio climático, 120 miembros del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático analizaron el potencial de la energía renovable. En un reporte de mil páginas dado a conocer en mayo de 2011, llegaron a la conclusión de que “casi el 80 por ciento de las necesidades energéticas del planeta para el año 2050 podrían cubrirse gracias a las energías renovables”. Eso, teniendo en cuenta que para esa fecha se calcula que la población mundial sumaría 9 mil millones de habitantes.

Ejemplo del uso que se da a la energía solar en la ciudad de Friburgo, Alemania.<br /><br />
(Rolf Disch Solararchitektur) Ejemplo del uso que se da a la energía solar en la ciudad de Friburgo, Alemania.

El estudio “World Energy Scenario”, del Centro Alemán de Aeronáutica y Astronáutica (DLR), apoya esas conclusiones, y agrega que la llamada “energía primaria” podría ser un 60 por ciento más eficiente, es decir, podría hacerse lo mismo gastando menos. Y hay potencial para crecer en esa dirección. Por ejemplo, en los edificios, donde podría ahorrarse un 80% de la energía con medidas tan simples como mejorar el aislamiento y usar tecnología eficiente.

Demanda cubierta con energía renovable

En la actualidad, los combustibles fósiles satisfacen alrededor del 80 por ciento de las necesidades mundiales. En un escenario llamado de “revolución energética” -como lo plantea el DLR- esa cifra podría reducirse y llegar a solamente el 16 por ciento en el año 2050. En comparación con las cifras actuales, la combustión de carbón sería de un octavo, mientras que la energía proveniente del gas y del petróleo sería un cuarto de la actual.

Asimismo, según el escenario planteado por el DLR, el 84 por ciento de la demanda mundial de energía se vería cubierta por las energías renovables. La mayor parte provendría de la energía solar (28 por ciento), seguida por la geotermia (24 por ciento) y biomasa (15 por ciento). La energía eólica aportaría el 10 por ciento, mientras que la generada por las olas y las mareas sumarían un dos por ciento.

Sí, se puede

Muchos expertos están convencidos de que es técnicamente posible conseguir una transformación en la producción energética mundial. La tecnología ya está disponible, pero la convicción para llevar adelante esa revolución todavía es frágil. El cambio ya demostró ser carísimo, y una carga difícil de sobrellevar para las economías. La renuencia de los gobernantes ha dificultado las negociaciones.

Pero los cálculos que aparecen en “World Energy Scenario” y en otros estudios demuestran que las energías renovables son más baratas que las fósiles en términos comparativos. A esa conclusión llegaron también los miembros del Consejo Asesor Científico del gobierno alemán. En un informe sobre el financiamiento de la transición energética se señala que “las inversiones en tecnología para energías renovables y eficiencia energética se verían compensadas en su totalidad en el año 2040”.

Autor: Gero Rueter / Diego Zúñiga. Editora: Cristina Papaleo. http://www.dw.de/