Eólica en Argentina: iniciativas para desarrollar el sector eólico

La energía eólica es infinita pero durante muchos años estuvo relegada en el espectro energético nacional, por lo que no se había transformado en un recurso natural y sólo se advertía su presencia como una molesta característica climática en la Patagonia.

Con los años y como habían previsto los entusiastas ingenieros que impulsaban el desarrollo de la energía eólica en los negros años de la década del ’90, la energía eólica se transformó en un tesoro que muchos aventureros quieren para sí. La Patagonia tiene a su favor que la presencia del viento es una constante y que durante algunos años se había avanzado con los estudios.

Pero también otras regiones como La Rioja avanzaron en la instalación de aerogeneradores y la industria nacional incrementó su participación a través del denominado Cluster Eólico. Tantos proyectos en marcha a nivel nacional no son suficientes y todavía falta contar los neuquinos.

Desde el Copade se avanzó muy fuerte con empresas extrajeras para la instalación de parques eólicos en la zona y tanto Cutral Co como Plaza Huincul consiguieron aliados para avanzar en las centrales eólicas de aerogeneradores propios.

Tantos anuncios, idas y vueltas hacen pensar si el viento alcanzará para todos. En realidad, se trata de una metáfora porque es cierto que el viento es una fuente inagotable de energía, pero la rentabilidad y la financiación es posible que no alcancen para todos. Pero no se puede dejar de destacar que los intereses de inversión para este tipo de energía se volvieron reales y se canalizan por distintos sectores.

La diferencia entre la propuesta de la Comarca y la que tiene el Copade es la aplicación de tecnología. Si bien es cierto que el INVAP no cuenta todavía con la patente homologada para la fabricación de aerogeneradores de alta potencia, cuando lo haga serán molinos argentinos. Y la diferencia entre los molinos argentinos y los extranjeros es que la mano de obra y el valor agregado quedan en el país y no se van en divisas europeas hacia el exterior, como pasará con el proyecto del Copade.

Nadie podría oponerse a ningún proyecto energético en estos años donde la pelea de la industria por mantener sus suministros es tan importante, donde la demanda justifica la inversión. Pero la carrera iniciada desde tantos sectores parece que los esfuerzos para difundir la energía eólica se dispersan en vez de aglutinarse para el bien común.

En todo caso es posible desear que todos los proyectos lleguen a buen puerto, pero desde la comarca petrolera se harán más hurras cuando las dos centrales eólicas propuestas por los organismos locales estén en funcionamiento.

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