Reciclar las baterías de litio de los vehículos eléctricos

Estas baterías de litio tienen una vida útil muy similar a la de los coches de combustión, es decir unos 10 años más o menos y a partir de ese momento inician un paulatino deterioro, que reduce su capacidad de carga real y por consiguiente la autonomía.

Es uno de los aspectos más críticos en temas de fiabilidad y de costes ya que supone un porcentaje elevadísimo sobre el coste total de producción de un vehículo de estas características. Pero uno de los aspectos que más preocupa a la gente con conciencia ecológica es, qué sucede con las baterías una vez que dejan de ser útiles y más, sí se cumplen las previsiones que apuntan que en 2020 casi un 3% de los coches vendidos serán eléctricos. Las baterías más comunes son las de ión-litio porque son más ligeras y permiten almacenar más energía pero al igual que sus compañeras, también es un elemento contaminante.

Estas baterías tienen una vida útil muy similar a la de los coches de combustión, es decir unos 10 años más o menos y a partir de ese momento inician un paulatino deterioro, que reduce su capacidad de carga real y por consiguiente la autonomía. A pesar de que para los vehículos eléctricos, pasado ese tiempo la batería ya no es válida, lo cierto es que aún retienen hasta un 70% de su capacidad de carga inicial, lo que las hace perfectamente válidas para otras actividades como baterías de emergencia en los hospitales, almacén temporal en instalaciones de placas solares o parques eólicos o asistir redes eléctricas domésticas entre otras aplicaciones.

Últimamente ya se está empezando a trabajar con la opción de alquilar la batería para conseguir reducir el precio final del coche por lo que los usuarios podrían financiar en parte la compra de una nueva batería o vehículo entregando la vieja para su uso en los supuestos comentados anteriormente.

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