La carrera por las energías renovables de Latinoamérica

El crecimiento económico del subcontinente en la última década ha traído aparejada una necesidad apremiante por abastecer de energía las nuevas empresas. Las compañías internacionales dedicadas a las energías renovables han sabido ver este hueco, lanzándose a una carrera desenfrenada por copar mercado.

Por suerte para los ciudadanos de América Latina, el abultado crecimiento del PIB de los diferentes países, lejos de haber beneficiado únicamente a los grandes empresarios nacionales, está mejorando notablemente los niveles adquisitivos de la población. La compra de electrodomésticos (frigoríficos, televisores, lavadoras…) están, hoy en día, al alcance de los bolsillos de muchos más latinoamericanos.

A su vez, gracias al aumento de la inversión extranjera en las diferentes economías del subcontinente, así como al crecimiento de la interna, el surgimiento de nuevas empresas, la creación de negocios de mayor o menor tamaño, continúan presionando el crecimiento de los diferentes mercados. América Latina se prepara para la que será, según todos los expertos, su década dorada. Sin embargo, la llegada del desarrollo tiene sus costes.

Los dos hechos citados arriba han hecho crecer de una manera desproporcionada el consumo de energía eléctrica. No en vano, los apagones, muchos de ellos derivados de un exceso de consumo que las actuales infraestructuras no pueden asumir, se han convertido en noticias de alcance para muchos de estos países.

Chile o Venezuela son un buen ejemplo de ello. En el país gobernado por Sebastián Piñera, más de diez millones de personas, de los 17 que tiene el país, permanecieron sin luz durante un fin de semana, los días 24 y 25 de septiembre, a causa de un apagón. En el caso de Venezuela, la situación es mucho peor. A una situación de racionamiento de la electricidad se une el reconocimiento del Gobierno de que el problema los ha “desbordado”.

En este contexto, las energías limpias han encontrado un buen nicho para su entrada. Desde hace algunos años, teniendo en cuenta las posibilidades geográficas de los diferentes países, las empresas internacionales que trabajan la eólica, la solar o la hidráulica, se han enzarzado en una lucha silenciosa por hacerse con una parte del pastel. Las compañías españolas, con un bagaje demostrable en su propio país, están a la cabeza del negocio.

El auge del sector de las energías renovables en España, gracias en buena parte a los incentivos fiscales, ha hecho surgir empresas punteras en el mundo. Como ya han hecho las constructoras ibéricas, que aprovechan allí su experiencia para ejecutar obras que otras compañías no podrían acometer, los mercados latinoamericanos se han convertido en un lugar perfecto para expandirse.

Los ejemplos son múltiples. Acciona, compañía que preside José Manuel Entrecanales, ha anunciado a instalación total de 204 aerogeneradores, de 1,5 MW cada uno, en tres diferentes parques eólicos localizados en el estado de Oaxaca, México. La empresa se consolida como primer propietario de instalaciones eólicas del país, con una cuota de mercado del 65% y una potencia total de 556,5 MW.

A su vez, Ibereólica construirá un parque de 170 MW, en esta ocasión en Chile. El proyecto, con un coste de 356 millones de dólares, es el primero de tres parques eólicos que la compañía planea instalar en el país. El Grupo Ibereólica está considerado entre las 20 empresas más importantes del mundo en proyectos de este tipo de energía.

Por su parte, Abengoa se encargará de la construcción, operación y el mantenimiento durante 20 años de tres parques eólicos que se construirán en el Estado de Ceará, en el Nordeste de Brasil. El proyecto eólico se desarrollará a través de una “joint venture” entre Abengoa y el Banco Santander Brasil. La compañía también tiene presencia en Uruguay.

La batalla, por el contrario, no está únicamente protagonizada por empresas internacionales. Perú acaba de confirmar la puesta en marcha de nueve proyectos en energías renovables. Los mismos serán llevados a cabo, sin duda por una clara intención política del Gobierno del presidente Ollanta Humala, por empresas netamente peruanas.

En solo tres años la energía eólica ha triplicado su potencia instalada en todo el mundo, pasando de 93.820 en el 2007 a 194.390 MW. China ha sido el país que más potencia ha instalado en 2010 con 16.500 MW pasando a ocupar el primer puesto en el ranking mundial con un total de 452.180 MW, seguida de Estados Unidos con 40.180, de Alemania con 27.214 y de España con 20.676.

Los países de América Latina tienen un gran potencial y una mayor necesidad, por lo que es de esperar que la presencia de empresas españolas, que cuentan con tecnología puntera, estarán en la pugna por lograr hacerse con los proyectos por venir.

Los vehículos eléctricos con baterías de litio no emiten CO2 ni dañan el medio ambiente, siempre que la electricidad provenga de energías renovables, como la eólica, la energía solar fotovoltaica y la termosolar o solar termoeléctrica. Los aerogeneradores podrán suministrar la electricidad al vehículo eléctrico, que en un futuro servirán también para almacenar y regular la electricidad intermitente del sector eólico.

Miguel Ángel Morales Solís, www.americaeconomica.com/