El recorte de las primas de la eólica amenaza 15.000 empleos, por Antonio Cerrillo

Industria plantea reducir un 40% la retribución a la energías eólica a partir del 2012. El sector acusa al Gobierno de allanar el camino a las eléctricas tradicionales: gas, carbón, nuclear. Temen que las medidas produzcan también deslocalización y pérdida de inversiones.

Los empresarios del sector eólico están que trinan con el ministro de Industria, Miguel Sebastián. La nueva propuesta de retribución que ha presentado para remunerar la producción de energía de origen eólico a partir del 2012 ha hecho desenterrar el hacha de guerra a este sector empresarial.

El Ministerio de Industria ha propuesto a la Comisión Nacional de Energía un drástico recorte de la retribución (primas) a los productores eólicos (que éstos reciben en compensación por la producción de energía autóctona y limpia exenta de emisiones que causen calentamiento). La Asociación Empresarial Eólica y la Fundación Renovables señala que el recorte de las primas pueden comportar una masiva destrucción de empleo en el sector eólico, que podría alcanzar a 15.000 personas. "Lo más grave es que el Gobierno está actuando en tiempo de descuento, e hipotecando el futuro de este sector. Lo mejor que podría hacer Sebastián es no tocar nada".

"Infumable". Este es el adjetivo más suave con el que los empresarios aluden al plan del ministro Sebastián. La propuesta lanzada por el Ministerio prevé un cambio en la actual regulación, de manera que los promotores de energía eólica tendrían derecho a percibir la retribución (prima) de la electricidad verde sólo 12 años, en lugar de 20 años, como ahora. Además, los molinos sólo tendrían una retribución limitada en el tiempo, concretamente ceñida a 1.500 horas de funcionamiento al año, cuando los aerogeneradores suelen trabajar unas 2.100 horas al año. Asimismo, se bajará la retribución mínima garantizada (suelo en el argot), que pasaría de 72 euros el MWhora a 55 euros el MWhora de producción.

El borrador de real decreto representaría una rebaja del 40% sobre la retribución actual para las instalaciones posteriores a 2013. Ahora, los productores de energía renovable, como los eólico, suelen cobrar como retribución una prima más el precio del "pool": es decir, la cantidad fija común que cobran los demás productores.

Plan al ralentí

El borrador de real decreto establece una senda de instalación de 1.400 MW eólicos anuales para cumplir los objetivos de 35.000 MW previstos en el Plan de Energías Renovables (PER) en el perído 2011-20. Pero la remuneración mínima será revisable anualmente por el Gobierno. Por ello, el sector considera que, bajo las condiciones económicas propuestas, estos objetivos no podrán lograrse porque no se garantizará una rentabilidad razonable de los proyectos, con lo que la instalación de los parques será inviable. Las empresas y sectores consultados estiman que la propuesta enviada a la Comisión Nacional de la Energía tendría un efecto similar a una moratoria de facto de cara a los próximos años.

Fuentes del sector eólico se muestran muy críticos con el ministro Sebastián, pues estiman que con la nueva normativa se está allanando el camino futuro o favoreciendo de hecho a las empresas del sector eléctrico tradicional (gas de ciclo combinado, carbón y nucleares), mientras se ponen barreras que impedirían dar un nuevo salto a esta fuente de producción limpia, en ascenso estos años (ya aporta el 16% de la electricidad).

Los expertos consultados creen que la nueva normativa impedirá el desarrollo de la energía eólica en España, y obligará a las empresas a salir al exterior como única opción. "Creemos que no se van a instalar nuevos parques, con contadas excepciones", dicen las mismas fuentes.

Enfado monumental

El enfado es tal que la Asociación Empresarial Eólica ha decidido no negociar con el Gobierno esta propuesta, por considerarla "un insulto".

"La propuesta regulatoria está muy alejada de la debatida durante las negociaciones entre el sector y el Ministerio de Industria, y es inaceptable tanto en términos de modelo como en lo que se refiere a las condiciones económicas", dice la Asociación Empresarial Eólica. El sector considera que, si la nueva normativa sale adelante, tendrá serias consecuencias, y "comportará la pérdida de miles de empleos, la deslocalización de fábricas, la destrucción de tejido industrial, la pérdida de confianza de los inversores nacionales y extranjeros". Por ello, reclama al Gobierno que reconsidere su postura.

Primas variables

Los expertos consultados cuestionan sobre todo el cambo de modelo. De hecho se establece un sistema de primas variables en el tiempo por el que éstas se rebajarían automáticamente para todos los parques construidos bajo el paraguas de la nueva regulación si se superasen los cupos anuales fijados. Tanto el sector como los bancos consultados por la Asociación Empresarial Eólica (AEE) consideran que con este modelo "no habría acceso posible a la financiación, ya que introduciría semejante volatilidad en la retribución que impediría calcular la rentabilidad de un parque durante toda su vida útil".

A pesar de la insistencia del sector, Industria ha decidido no incentivar la repotenciación de los parques eólicos, es decir, la sustitución de aerogeneradores antiguos por otros más modernos en los parques que están en los mejores emplazamientos. "Y tampoco se aportan soluciones a problemas pendientes, como son los parques inscritos en el registro de preasignación que tienen problemas para ser construidos antes de la fecha límite de inscripción (el 31 de diciembre de 2012)", dice. Estos problemas son imputables no a los promotores, sino que a menudo se deben a los cambios aprobados por el propio Gobierno sobre las Infraestructuras de Red.

Un sector con 30.000 personas

El sector considera que, si esta propuesta sale adelante en las condiciones en que ha sido enviada a la Comisión Nacional de Energía por el trámite de urgencia, se abrirá uno de los peores escenarios posibles para el sector eólico, que da empleo a más de 30.000 personas, supone un 0,34% del PIB, exporta tecnología por más de 2.000 millones de euros y ahorra importaciones de combustibles fósiles por 1.500 millones de euros al año, entre otras cosas. "El gobierno está jugando con todo un sector, y condenando su futuro. Lo mejor que podría hacer es dejar las cosas como están", sentencia Javier García Breva.

Los vehículos eléctricos con baterías de litio no emiten CO2 ni dañan el medio ambiente, siempre que la electricidad provenga de energías renovables, como la eólica, la energía solar fotovoltaica y la termosolar. Los aerogeneradores podrán suministrar la electricidad al vehículo eléctrico, que en un futuro servirán también para almacenar y regular la electricidad intermitente del sector eólico.

www.lavanguardia.com/medio-ambiente/20110923/54220552125/el-recorte-de-ayudas-a-la-eolica-amenaza-15-000-empleos.html