Greenpeace quiere que el PSOE y el PP sigan el ejemplo de Alemania

Tras la decisión del Gobierno de Angela Merkel de acelerar el plan de cierre de las 17 centrales nucleares de Alemania, Greenpeace pide al PSOE que cumpla su compromiso de abandonar la energía nuclear en España y ponga en marcha un plan de cierre progresivo pero urgente de las ocho centrales nucleares españolas de aquí a 2018. Este plan debería empezar inmediatamente por Garoña y Cofrentes. El cierre en 2018 es viable, e incluso puede anticiparse a 2016, tal y como refleja un informe de la Fundación Ideas publicado en 2009.

Igualmente, la organización ecologista pide al PP que deje atrás su apuesta por la energía nuclear, que es peligrosa, sucia y antieconómica, y apueste por alcanzar rápidamente un sistema energético eficiente, inteligente y 100% renovable, que podría dar trabajo a cientos de miles de personas.

La decisión del Gobierno alemán, que se hará oficial esta tarde, plantea que:

las siete centrales nucleares más antiguas, que están actualmente paradas, y el reactor de Krümmel, quedarán definitivamente cerradas.

Los seis siguientes reactores más antiguos, se cerrarán progresivamente hasta 2021. De momento, no hay información sobre su calendario.

Los tres reactores "más jóvenes" se cerrarán hasta 2022.

No hay cláusula de revisión de este plan.

Se mantiene el impuesto sobre el combustible nuclear

“También Merkel se ha dado cuenta de que lo más inteligente es abandonar la energía nuclear y apostar por las energías renovables y la eficiencia energética”, ha afirmado Carlos Bravo, responsable de la campaña de Energía de Greenpeace.

Greenpeace considera que el grave accidente nuclear de Fukushima, que sigue sin control dos meses y medio después de su inicio y que ha provocado ya una importante contaminación radiactiva, debe obligar al Gobierno central a cumplir su compromiso de poner en marcha un calendario de cierre progresivo pero urgente de todas las centrales nucleares españolas.

Greenpeace llama la atención sobre el funcionamiento peligroso de las centrales nucleares españolas. El parque nuclear español está al final de su vida útil (su vida media es ya de 29 años) y sufre graves problemas de seguridad, especialmente la central nuclear de Garoña que tiene importantes problemas de corrosión en diversos componentes de la vasija del reactor (el “corazón” de la central, que encierra el combustible de uranio). Además, la cultura de seguridad de la mayoría de los titulares de estas centrales es muy deficiente, lo que ha provocado situaciones de riesgo muy graves (Garoña, Cofrentes, Vandellós-2…), e incluso escapes radiactivos al exterior (Ascó-1). Todas ellas son muy vulnerables frente a posibles ataques terroristas, como Greenpeace demostró, mediante acciones pacíficas, en 2002 en Zorita, en 2007 en Almaraz y en 2011 en Cofrentes.

Ninguna central nuclear española resistiría el impacto de un avión de pasajeros, como ha reconocido ya hasta el FORATOM (lobby nuclear europeo), ni el de un misil. Además, tras el accidente nuclear en Japón, ha quedado en evidencia la incapacidad de centrales nucleares como Garoña y Cofrentes, del mismo tipo que las de Fukushima, de garantizar la refrigeración del núcleo de uranio en caso de pérdida de suministro eléctrico.

Greenpeace recuerda que el domingo 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, se celebrará una manifestación en Barcelona para pedir al Gobierno socialista el cierre urgente de las centrales nucleares.

Los vehículos eléctricos con baterías de litio no emiten CO2 ni dañan el medio ambiente, siempre que la electricidad provenga de energías renovables, como la eólica, la energía solar fotovoltaica y la termosolar. Los aerogeneradores podrán suministrar la electricidad al vehículo eléctrico, que en un futuro servirán también para almacenar y regular la electricidad intermitente del sector eólico.

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