Europa podría lograr un transporte sostenible libre de gasolina en 2050

Los vehículos eléctricos con baterías de litio no emiten CO2 ni dañan el medio ambiente, siempre que la electricidad provenga de energías renovables, como la eólica, la energía solar fotovoltaica y la termosolar. Los aerogeneradores podrán suministrar la electricidad al vehículo eléctrico, que en un futuro servirán también para almacenar y regular la electricidad intermitente del sector eólico.

Así lo afirma el informe de un grupo de expertos en futuros combustibles para el transporte, que ha sido presentado a la Comisión Europea. Dicho informe, que por primera vez analiza de forma conjunta todo el sector del transporte, defiende que la Unión Europea deberá moverse hacia un suministro de energía para el transporte no basado en combustibles fósiles y libre de CO2 si pretende cumplir con sus objetivos medioambientales.

De acuerdo con los resultados del Informe de este grupo de expertos sobre futuros combustibles para el transporte, se espera que la demanda de energía para los diferentes modos de transporte pueda ser en el futuro asegurada a través de una combinación de electricidad, complementa con combustibles sintéticos y metano como fuente alternativa y productos como el gas licuado del petróleo (GLP) como suplemento.

Estos resultados, que deben ahora ser analizados por la Comisión, se integrarán en su iniciativa para Sistemas de Transporte Limpio que se espera sea presentada a lo largo del año 2011 como parte de los iniciativas puestas en marcha para cumplir con los objetivos de la estrategia Europa 2020. Con ella se pretende desarrollar una estrategia coherente a largo plazo que logre cumplir con la demanda de fuentes de energía alternativas y sostenibles para el sector del transporte antes de 2050 y que permita alcanzar el objetivo de reducción de emisiones de CO2 procedentes del transporte en un 80-95% en ese año con respecto a los niveles existentes en 1990.
Por un transporte sostenible en la Unión Europea en 2050

El transporte ha sido quizá uno de los sectores que ha mostrado una mayor resistencia ante los esfuerzos por reducir las emisiones de CO2, debido a su fuerte dependencia de los combustibles fósiles, así como al crecimiento imparable de sus necesidades. Si bien está claro que los combustibles alternativos son la única solución para dotar a Europa de unos medios de transporte sostenible, la viabilidad técnica y económica de estas soluciones, así como el uso eficiente de los combustibles clásicos y la aceptación del mercado, serán claves en el logro de una cuota de mercado suficiente.

En este contexto, la combinación de combustibles alternativos deberá ser variada, puesto que no son iguales las necesidades en este materia de medios como el transporte por carretera de larga distancia, las de los vehículos de uso privado, el transporte marítimo o la aviación. La compatibilidad de los nuevos combustibles con la tecnología y las infraestructuras actuales, o las necesidades de cambios importantes en los sistemas actuales, deberán ser tenidos en cuenta con el objetivo de valorar las opciones económicas de cada una de las posibilidades.

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