Eólica en Cuba: récord de los parques eólicos cubanos

Dicho rendimiento de las instalaciones Gibara I y II, del homónimo municipio, permitió a esta isla caribeña el ahorro de 2.225 toneladas de petróleo, precisó el ingeniero José Luis Piferrer.

El también jefe de la Unidad Económica de Base Generación Eólica de la Empresa Eléctrica Holguín agregó que dejaron de emitirse a la atmósfera siete mil 992 metros cúbicos de gases contaminantes del medio ambiente, entre ellos dióxido de carbono.

Según un despacho de la Agencia de Información Nacional, el Gibara I, de tecnología española y seis máquinas, acumula en sus tres años de funcionamiento 18 mil 470 megaWatt/horas aportados al país.

Por su parte, el Gibara II, de manufactura china, entregó en diciembre pasado los primeros 394 MWh, luego de comenzar su fase de puesta en marcha a fines de noviembre último en cinco de los seis molinos en servicio.

En el período de explotación registrado, los vientos reinantes sostuvieron velocidades superiores a los seis metros por segundo, comentó el director de la Empresa Eléctrica Holguín, Héctor Lugo, quien significó el aporte energético de las dos instalaciones.

La utilización de la energía eólica en la producción de electricidad constituye una de las tareas que impulsa Cuba como parte de la Revolución Energética iniciada en 2004.

Para expertos, este tipo de energía, que exhibe un incremento significativo a nivel mundial, no contamina, frena el agotamiento de combustibles fósiles y contribuye a evitar el cambio climático.

Los vehículos eléctricos con baterías de litio no emiten CO2 ni dañan el medio ambiente, siempre que la electricidad provenga de energías renovables, como la eólica, la energía solar fotovoltaica y la termosolar. Los aerogeneradores podrán suministrar la electricidad al vehículo eléctrico, que en un futuro servirán también para almacenar y regular la electricidad intermitente del sector eólico.

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